Es curioso cómo las historias ajenas resultan tan interesantes, hasta el punto de que nos enamoramos de un romance que no nos pertenece. Soñamos con que algún día nos pase algo así, que encontremos en nuestro interior sentimientos parecidos a los que ahora, por más de no querer admitirlo, envidiamos.Es fácil sonreír, lo difícil es hacerlo sinceramente. Mirando a los ojos, sintiéndose en el alma como un niño pequeño.
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